Y ahora os abro mi mente…

Como primera entrada de este blog a modo de “diario artístico reflexivo” -diario como concepto de cuaderno y no de escribir todos los días (que no me comprometo a eso, pero ni de fly vamos)- quiero mostrar un poco la idea que se me ocurrió después de comprar el dominio.com sin pensarlo mucho (o directamente nada) y por puro relleno de vacío interior (o aburrimiento, para ser más simples).

Ya hace un año que me dió por dibujar como medio físico para liberar a mi subconsciente. Bueno, en realidad fue para ignorar al consciente, lo que provoca eso primero. Liberarlo de todo el estrés ambiental al que estaba y estoy sometido, desde el trabajo hasta en mi propia casa y pasando por problemas de gente cercana.

Entonces, ya puestos quería aprovechar todo lo aprendido en el arte de dibujar para usarlo aquí, pero ya que me hice el puto blog y lo pagué un año pues me he dado cuenta de que escribiendo puedo expresar absolutamente todo lo que se escapa al dibujo y más allá. Así qué, ¿por qué no acompañar lo escrito con ilustraciones propias?

Pues eso primo, para el que le interese, aquí os abro “mi mente” -que no mis miedos- que no es nada más y nada menos que mi visión del mundo y la percepción del entorno en el que vivo.

En mi caso, con la visión de alguien que presenta una imperante necesidad de ponerle nombre y significado a absolutamente todo lo que existe, existió y existirá ante mis ojos, tanto percibido como leído. Vamos, lo que se podría llamar una visión curiosa de la vida.

Mientras escribo esto se me ocurren mil ideas y patrones de personalidad de las personas según su tipo de ‘visión vital’ o algo así, desde la curiosidad hasta el egoísmo más extremo representado como la ‘no visión’ o ceguera impulsiva de la vida: el narcisismo.

Un propósito vital paradójico que consiste esencialmente en buscar un propósito que no existe ni existirá porque en realidad el ego ya lo tienes encima. Es como buscar toda la fiesta el mechero que te falta y lo tienes en la mano pero por no abrirla no te das cuenta hasta que ya no lo necesitas.- Llegado a un punto de la búsqueda, y antes de que te des cuenta de que llevas desde que empezó la fiesta buscando tu puto mechero de mierda, que mira que es tu mechero favorito pero es horroroso hijo de la gran puta, entras en bucle y te tiras el resto de la noche igual. Y ya, el buscar tu mechero forma parte de tu ser, eres el notas que buscó toda la noche su puto mechero amarillo.

En otros términos nos referimos al proceso de cómo moldeas tu forma de ser y cómo se acaba estableciendo una personalidad egoísta que puede rozar el narcisismo. Vamos, que te conviertes en un puto buscamecheros. Un asqueroso y abominable lagarto buscaclippers.

Podemos visualizar la paradoja de la búsqueda del ‘yo mismo’ como un camino lleno de estímulos externos -considerando de manera muy primaria la palabra estímulo como conjunto de personas y resto de seres vivos, materiales orgánicos, inorgánicos, plásticos…- con un final del camino que no se ve en el horizonte (en parte por que en este camino hay un montón de cambios de rasante, montañas, bosques espesos y claros a los lados en algunos puntos del mismo, y hasta un charco de meados hay fíjate tú) pero que es seguro que termina donde empezó: muerto, -o no existiendo vaya, que para el caso es lo mismo-.

La persona egoísta extrema -o narcisista- no distingue entre estímulos. Es más, esta no distinción de estímulos es lo que los hace particularmente tóxicos, ya que usan indistintamente a estos para cumplir su objetivo final, que se trata en realidad de ellos mismos buscándose a sí mismos. Una gincana de lagartos vaya.

Al final de no distinguir los estímulos te puedes atiborrar y en vez de un empacho estimulativo puedes pillar un vacío que te cagas. Bueno, cagarías si tuvieras algo que cagar puto lagarto.

Bueno, prosigo que me voy por las ramas y os acabo hablando de aquella vez en aquel lugar con aquellos… ya voy, ya:

Lo que tengo claro que no me interesa está bien apartado en mi vertedero cerebral. Lo que sí me interesa me suscita dos sensaciones según sea porque sí existe (hay evidencia científica) y lo desconozco (o lo desconocía y no he indagado aún por falta de tiempo o por pura prioridad curiosística, según cómo lo mires), o bien no ha surgido todavía de manera espontánea el tema de interés -y por tanto no puede ni interesarme ni dejarme de interesar.- o porque se diga -sea quien sea- que un potencial objeto de interés existe o no existe, pero se nombre al decirlo. Si existe una opción existe la otra inevitablemente.

Si no hay evidencia científica sobre un hecho, para mí bastante probablemente no exista (aunque en mi cabeza siempre haya lugar para un 0,0000001% de probabilidades de que haya una razón lógica no descubierta y denominada aún).

Los sentimientos que me produce lo desconocido en mi caso como visión vital curiosa es: incertidumbre, que puede desembocar en miedo, o indiferencia.

¿Sabéis eso que dicen que se vive más feliz en la ignorancia? Pues es cierto, pero sacrificas seguridad mental real a cambio.

Estás expuesto a mil factores potencialmente tóxicos en tu día a día. Entre ellos, la peña que vive contigo o a tu lado, y no te puedes ni imaginar la paliza mental que te vas a llevar o a lo mejor te estás llevando sin enterarte ni siquiera si no eres consciente. A veces, incluso siendo consciente e intentando defenderte activamente te puedes llevar un tortazo mental a mano abierta que te meta los huevos adentro o te saque los ovarios prepucialmente.

Un trauma en el pasado puede provocar en el presente mediante un suceso evocativo o unas condiciones determinadas en el medio, una transformación explosiva e incontrolada de la incertidumbre en pánico. Todo ello sin pasar por el temor ni por el miedo: un sentimiento intermedio y natural en nuestra vida que debe ser estacionario lo más brevemente posible antes de poder redirigirlo automáticamente hacia la tranquilidad o hacia la indiferencia: el sentimiento más neutro y estable posible justo antes de comenzar la gama negativa de sentimientos y emociones.

No saber lo que pasa genera inquietud. Vivo en inquietud permanente. Por curiosidad, por desconocimiento y por traumas. He vivido con miedo toda mi vida, pero eso me ha llevado a interesarme por ella cada vez más.

Y ahora escribo por aquí mis ralladas y enseño mi arte, producto de mis intentos de no rallarme en el pasado. Me salió dibujándolo desde el subconsciente.

Comparte arte:
RSS
Subscribirse vía e-mail
Twitter
Visit Us
Follow Me
Instagram

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.